Ejercicios espirituales de San Ignacio

Un bonito día de 1972 llega a Ecône un sacerdote de edad ya avanzada pero lleno de empuje, el Padre Ludovic-Marie Barrielle, miembro de los Cooperadores parroquiales de Cristo Rey. Esta congregación, fundada por el Padre Vallet, un catalán, se consagra a la predicación, en retiros de cinco días, de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola.

Vencerse a sí mismo por el triunfo de Cristo Rey

Estos Ejercicios consisten en treinta días de meditaciones de los fines últimos y contemplaciones de la vida de Jesucristo, con el fin de ayudar al ejercitante

«a vencerse a sí mismo y a ordenar su vida sin determinarse por ningún afecto que sea desordenado».

El amor de Jesús y el llamamiento de Cristo Rey es lo que más conmueve al alma y la incita a combatir por el reinado de Cristo, tanto en la Iglesia como en la sociedad.

La antorcha de los ‘Ejercicios’

Monseñor Lefebvre, que en otro tiempo había hecho venir a Dakar a los Padres Cooperadores, acoge de muy buena gana al Padre Barrielle, el cual transmite a los seminaristas, ya como miembro de la Fraternidad, la antorcha de los Ejercicios. A partir de entonces los sacerdotes de la Fraternidad predican los Ejercicios en todo el mundo, no sólo a los fieles seglares, sino también a los sacerdotes, como lo postulan los estatutos de la Fraternidad, alcanzando así el verdadero fin de la congregación, «que es la santificación del sacerdocio» (Estatutos).